

Desde muy chica me di cuenta que mi estado de ánimo cambia según el ambiente en el que estoy. Me afectan la luz, la organización espacial, los aromas.
A medida que crecí esa sensación se fue convirtiendo en la capacidad de captar el sentido emocional de los objetos, los colores y las texturas; en un recurso para sentirme más a gusto haciendo pequeños movimientos.
Las cocinas suelen ser mi lugar preferido de las casas. Me gusta cocinar o sentarme sobre la mesada a observar como lo hace un amigo, oler especias, probar, estar rodeada de objetos con vida propia, que los espacios sean algo más que una puesta en escena.
Cada cual tiene sus propias sensaciones y con eso va armando su universo.


En los últimos años conocí personas con un fuerte deseo de sentir que sus espacios los representan pero sin el tiempo necesario para poder llevarlo a cabo. Así surgió Godoy Kitchen Set UP, un proyecto que apunta a captar la singularidad para llevar lo extraordinario a la experiencia cotidiana.

Desde muy chica me di cuenta que mi estado de ánimo cambia según el ambiente en el que estoy. Me afectan la luz, la organización espacial, los aromas.
A medida que crecí esa sensación se fue convirtiendo en la capacidad de captar el sentido emocional de los objetos, los colores y las texturas; en un recurso para sentirme más a gusto haciendo pequeños movimientos.

Las cocinas suelen ser mi lugar preferido de las casas. Me gusta cocinar o sentarme sobre la mesada a observar como lo hace un amigo, oler
especias, probar, estar rodeada de objetos con vida propia, que los
espacios sean algo más que una puesta en escena.
Cada cual tiene sus propias sensaciones y con eso va armando su
universo.

En los últimos años conocí personas con un fuerte deseo de sentir que sus espacios los representan pero sin el tiempo necesario para poder llevarlo a cabo. Así surgió Godoy Kitchen Set UP, un proyecto que apunta a captar
la singularidad para llevar lo extraordinario a la experiencia cotidiana.